¡Hay que saltar, hay que saltar! ¡Los uruguayos vamos al mundial!
Charlando con amigos, predije que la selección uruguaya de fútbol y la costarricense convertirían en este encuentro final un gol cada una, y en ese orden. Es lo que creía que iba a suceder, y así fue. Si seremos sacrificados los uruguayos... parecemos nacidos para sufrir. ¿Pararemos o seguiremos?
En este torneo clasificatorio para el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, goleamos y gustamos en el Centenario, pero también padecimos goleadas en nuestra catedral del fútbol mundial. Perdimos contra Brasil y Argentina con gran dignidad, pero perdimos. Le ganamos a Paraguay y a Chile, pero empatamos contra Bolivia a pocos metros de distancia del mismísimo Inti, y encima perdimos contra el colista Perú. Ganamos en la altura de Quito y Bogotá y en el pasto sintético de San José de Costa Rica. De hecho, eliminamos a Colombia, Ecuador, Venezuela y Costa Rica porque no nos ganaron ninguno de los ocho enfrentamientos. Pero en varios de ellos parecimos jugar a la bolita o a la pelota más que practicar un deporte profesional.
Corbo calificó la actuación de la celeste como una "hazaña". Los propios jugadores declararon en todos estos años de odisea que lo importante era clasificar al Mundial. Jugar al fútbol fue secundario. Somos capaces de hacerlo brillantemente, pero muchas veces desistimos de hacerlo. Esta situación va más allá de quién juegue en qué posición, de quién desempeñe qué cargo fuera de la cancha, y de quién sea dueño de fichas de futbolistas y derechos de transmisión de los partidos. El fútbol es parte de nuestra cultura, y los problemas de nuestro fútbol son culturales. Si así queremos que nos vaya, así seguiremos yendo y viniendo.
Por más que defienda el derecho a anular el voto, esa opción no me gusta porque se confunde con los votos auténticamente anulados (es decir, los no intencionales). De todas maneras, sé que se siente bien meter en el sobre listas deshechas en pedacitos o cartas de quejas sobre el sistema. Por eso propongo que la Corte Electoral habilite una papeleta oficial del voto en blanco. Ella nos permitiría votar en blanco (ya les comenté que tengo terribles ganas de hacerlo a fin de mes), y al mismo tiempo expresarnos libremente sobre por qué nos negamos a votar afirmativamente, con todas las frases y garabatos que deseemos incluir (y nadie mirará salvo nosotros). Y si nos quedamos sin hoja, entonces podríamos enganchar o pegar varias de estas papeletas de la forma que sea. Ningún organismo internacional evaluaría esta medida como relevante para la calidad de nuestra democracia, pero muchos ciudadanos sí lo haríamos.
Desde el fatídico Gran Premio de San Marino de 1994, la Federación Internacional del Automóvil tuvo una política de construcción de circuitos de Fórmula 1 enfocada en la seguridad. No bastó con colocar chicanas brutales previo a viejos curvones, ni con talar hectáreas enteras de bosque y rebajar lomas para ampliar vías de escape. La solución a las tragedias fue el arquitecto alemán Hermann Tilke. Sus circuitos construidos desde cero, que han venido poblando el calendario de la máxima categoría del automovilismo mundial en la última década, se caracterizan por largas rectas bien rectas que desembocan en horquillas cerradísimas seguidas de contracurvas, y una brillante ausencia de desniveles, peraltes y curvones a la antigua.
Estambul es el único tilkódromo rescatable, por sus subidas y bajadas decentes, su recta opuesta quebrada en dos, y la imposible cuádruple curva 8. El resto de los autódromos nuevos son un bodrio supremo, en particular para los autos de Fórmula 1 para los que fueron construidos. Repasando los mapas, las únicas curvas rápidas aceptablemente desafiantes que encuentro son las 5 y 6 de Sepang y la 13 de Sakhir. Y para mal de males, ambas secciones están precedidas por una curva cerrada y una recta corta.
Muchos circuitos ya existentes también pasaron por las manos de Tilke. Prácticamente todos ellos padecieron severamente la consecuencia de esta revolución. Basta ver Hockenheim, hoy otro circuito sin gracia alguna, y que antes sintetizaba rectas larguísimas, chicanas cerradas, el veloz curvón Oeste y el Motodrom trabadísimo.
Österreichring es la excepción a la regla: manteniendo las ondulaciones y las largas y sinuosas rectas de antaño, cambió los antiguos curvones por horquillas perfectas para piñatas. Si no me creen, vean cómo Montoya intenta contener a Schumacher y todo un pelotón durante varias vueltas del Gran Premio de Austria de 2001. Lamentablemente, la pista cerró y el imperio austríaco Red Bull se está tomando demasiado tiempo en reacondicionarla para atraer al DTM alemán.
Algunos autódromos sobrevivieron la cacería de brujas. Las chicanas de Monza no impidieron mantener Lesmo ni la Parabólica ni promedios de velocidad absurdamente altos. Con reformas en marcha para albergar el Gran Premio de Gran Bretaña de Motociclismo, el ex aeródromo de Silverstone perderá parte de los mixtos insípidos añadidos en 1991 y ganará dos nuevos sitios de sobrepaso, aunque no sabemos cómo quedarán otras curvas que serán rediseñadas una vez más.
Y de los contados circuitos que quedaron intactos, muchos peligran por las burbujas inmobiliarias. Jarama y Jacarepaguá son dos monumentos de la historia del deporte motor a punto de ser enterrados bajo emprendimientos urbanísticos. Y por absurdo que parezca, Spa-Francorchamps entró a la lista de circuitos en peligro de extinción. Y no es por su dibujo, que salvo la chicana de juguete colocada antes de Eau Rouge para el Gran Premio de Bélgica de 1994, jamás perdió su pureza pese a tener la mitad de extensión que medio siglo atrás.
Vecinos quejosos por los decibeles de los bólidos que pululan esa zona de las Ardenas hicieron que el Consejo de Estado belga suspendiera la licencia del circuito por nada menos que 17 años, así eliminando un destino de peregrinaje de miles de fanáticos del deporte motor. En menos de tres semanas, otro grupo de vecinos lleva registradas más de 30.000 firmas de ciudadanos del mundo motor pidiendo que se revea la situación. Esperamos que los belgas sientan nuestra voz y hagan presión a sus políticos para que revean.
Con apenas dos experiencias del sistema electoral uruguayo aprobado en 1996, algunos políticos ya querían toquetearlo para beneficio propio. La tercera instancia del domingo pasado demuestra que el balotaje debería quedarse para siempre. No impide que se formen dos bloques partidarios, pero sí evita nefastos bipartidismos. Es fácil imaginar que, si no hubiera segunda vuelta, muy pocos ciudadanos habrían votado al Partido Colorado y aún menos al Partido Independiente.
Eso sí, los votos anulados deberían ignorarse para definir si un partido obtuvo suficientes votos como para ahorrarnos un mes más de campaña electoral. Lo mismo debería hacerse con los plebiscitos: los votos por el sí deberían compararse con los votos válidos y no con los emitidos, como ya ocurre con los referéndums. No puedo imaginar por qué hay criterios distintos, salvo que quienes redactaron las normas querrían evitar victorias en primera vuelta y aprobaciones de plebiscitos.
Ahora no hay más vueltas, el partido se juega entre dos. Me refiero a los canditatos a presidente, porque las únicas responsabilidades del vicepresidente uruguayo son presidir el senado y sustituir al presidente si éste se ausenta, renuncia o muere. Mujica dice que Astori sería una especie de primer ministro si ganan el balotaje. Me quedan dudas sobre si realmente será así: la barra chica haría presión para que el gobierno tome un rumbo bien chavista. No sé si Mujica es capaz de enfrentar esa presión, y por eso no quiero votarlo.
Pero al mismo tiempo quiero que él gane el balotaje, porque Lacalle tomaría un rumbo seguro, certero y (para mí) terrible si él fuera presidente. Así que tengo dos alternativas: tragarme el orgullo y votar a Mujica, o votar en blanco y correr el riesgo de que el veterano líder blanco sea gobernante por cinco años más. Escucho sugerencias.
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Siendo socialdemócrata, me alegra enormemente que el Partido Nacional sea quien haya perdido más bancas en el parlamento. Pero lamentablemente, a falta de contar los votos observados, el Frente Amplio obtendría mayoría absoluta en ambas cámaras y el Partido Independiente quedaría fuera del senado. No soportaría cinco años más de un parlamento sin argumentación, discusión ni negociación entre los partidos.
Al menos, la mayoría frenteamplista será mas ajustada que en la legislatura pasada. Eso incrementaría la gravedad de una eventual ruptura de esa coalición, que para mi gusto es demasiado amplia. Tupamaros, comunistas y afines podrían partir a territorio más izquierdista (¿Asamblea Popular? ¿Un partido más?) si Mujica se mostrara demasiado sensato como gobernante, o si la bancada seregnista se exhibiera demasiado interesada en tratar con los otros partidos para aprobar leyes aceptables a los ojos de un Lacalle presidente. Espero que ocurra la primero, y pronto.
En una carta publicada ayer 15 de octubre por el semanario Búsqueda, distinguidas personalidades uruguayas advierten que "el voto por correspondencia significa un grave debilitamiento de las garantías que caracterizan nuestro sistema electoral vigente". Por más que haya sido firmada por políticos que me repugnan, como Gonzalo Aguirre y Juan Andrés Ramírez, no puedo dejar de compartir (con ustedes; *1) dos de los tres argumentos que esgrimen (*2):
o- "El sistema vigente asegura la depuración del padrón electoral y el estricto contralor de la identidad del votante en el momento de emitir el sufragio. [Esto] no podría llevarse a cabo con la misma eficacia en el caso del voto epistolar."
o- "Nuestra Constitución garantiza como columna vertebral del sistema el carácter secreto del voto, garantizando de esa forma que el ciudadano ejerza su voto libremente, sin estar sujeto a presión o compromiso alguno. Es por ello que el acto del sufragio se realiza en la soledad del cuarto secreto. Cuando se vota por correspondencia, no es posible garantizar el secreto del acto de emisión del sufragio ni, por consiguiente, la libertad del elector."
En Harry Potter y la Piedra Filosofal, el tío Vernon intenta impedir que Harry lea las innumerables cartas que Hagrid le hace llegar de parte del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Finalmente, Vernon fracasa y Harry se embarca en una aventura heptalógica. Pero en la realidad uruguaya, la Corte Electoral carece en su planilla de funcionarios de suficientes magos semigigantes como para asegurarse de que cada ciudadano reciba todos los elementos que le permitan enviar su voto en tiempo y forma.
Y encima de eso, por más que los paquetes lleguen a la casa del votante y los votos retornen a la Corte Electoral, es imposible garantizar que el voto haya sido emitido por quien debería. Un malviviente podría encañonar a desprevienidos; un cohabitante de un hogar podría tomar los paquetes sin que los auténticos destinatarios lo eviten; un Homero Simpson o Bud Johnson podría ofrecerle a su adorada hija sabelotodo la posibilidad de debutar cívicamente.
No sé si los ciudadanos que viven fuera de Uruguay deberían tener o no le derecho a votar, pero eso es irrelevante por ahora. La reforma electoral que se plebiscita el próximo 25 de octubre obliga a la Corte Electoral a habilitar el voto por correo, y sólo eso cuenta. Debemos evitar correr el peligro de que los uruguayos desconfiemos de los resultados de las elecciones.
(*1: Rechazar esos pensamientos por mi opinión sobre los firmantes sería una falacia de reductio ad Hitlerum. Por la escasísima cantidad de comentarios que hay en esta bitácora, la ley de Godwin no se ha aplicado todavía.) (*2: El tercer argumento es que la reforma violaría el principio de igualdad. Pienso que el texto no hace distinción alguna entre los ciudadanos y por tanto no hace discriminación alguna.)
o- "Le estamos dando dinero a 80.000 atorrantes para que no hagan nada" o- "Los indecisos, esos a quienes no les viene bien nada" o- "Los valores que tienen ciertos compatriotas no son los mismos que los nuestros" o- "Nunca pasaron hambre, no vivieron años a mondongo ni cosa que se le parezca"
Entiendo (y lamento) que los dos candidatos con chances de ser elegidos presidente eviten debatir sobre temas realmente importantes, y en su lugar prefieran insultarse uno al otro y hacer bochinche sobre tonterías huecas como la motosierra al gasto y los Kung San del desierto del Kalahari.
Pero me desconcierta que Mujica y Lacalle se dediquen a criticar a posibles votantes propios. Jamás me hubiera imaginado que ellos dedicarían gran parte de sus esfuerzos en intentar perder la simpatía de la gente. Tengo unas ganas tremendas de votar en blanco en noviembre, pero no sé si me atreveré a dejar el resultado en manos del resto de la ciudadanía.
¡Acaso no te enteraste de que el Cuqui y el Pepe se acaban de agarrar a las piñas? Eh... en realidad no (todavía). Entonces, ¿de qué cuernos me venís?
Rod-F, creador de numerosos juegos sobre la política rioplatense y americana, decidió que la batalla por los votos entre ambos candidatos presidenciales se fuera de las manos, o sea, a las manos. La violencia no arregla nada, ¡pero a veces es tan divertida!
El humor político es más viejo que la uva (*1), y los políticos han usado el humor infinidades de veces como herramienta para satisfacer sus deseos. Pero la actual generación de humoristas uruguayos viene haciendo estragos con los veteranos que tenemos en cargos de poder y espacios mediáticos, de una forma radicalmente diferente a la del Gran Cuñado de Marcelo Tinelli. Sin querer (¿queriendo?), están generando un extraño fenómeno: la humorizanción de la política.
De la misma forma que Kid Gragea se burla de la política en Búsqueda y numerosos caricaturistas la desdibujan en Guambia, el no tan joven Marcos Morón escribe humor noticioso en La Diaria. El caso es que, en esta agresiva campaña electoral, los propios actores han tratado de denostar a sus rivales citando frases realísticamente absurdas publicadas en el Faro del Final del Mundo, quedando como unos mongólicos voluntariamente analfabetos (*2), o aún peor, tan inmersos en la ficción que son incapaces de salir de ella. A ver si los uruguayitos del mañana aprenden a leer navegando por el río hecho de luz.
(*1: Noticia de último momento: el dicho "tal cosa es más vieja que la uva" no es más viejo que la uva.) (*2: El dicho "no hay peor ciego que quien..." no me gusta. ¿Que les parece mi versión tuneada?: "el auténtico ciego es quien...")