viernes, 13 de noviembre de 2009

A colorear el voto en blanco

Por más que defienda el derecho a anular el voto, esa opción no me gusta porque se confunde con los votos auténticamente anulados (es decir, los no intencionales). De todas maneras, sé que se siente bien meter en el sobre listas deshechas en pedacitos o cartas de quejas sobre el sistema. Por eso propongo que la Corte Electoral habilite una papeleta oficial del voto en blanco. Ella nos permitiría votar en blanco (ya les comenté que tengo terribles ganas de hacerlo a fin de mes), y al mismo tiempo expresarnos libremente sobre por qué nos negamos a votar afirmativamente, con todas las frases y garabatos que deseemos incluir (y nadie mirará salvo nosotros). Y si nos quedamos sin hoja, entonces podríamos enganchar o pegar varias de estas papeletas de la forma que sea. Ningún organismo internacional evaluaría esta medida como relevante para la calidad de nuestra democracia, pero muchos ciudadanos sí lo haríamos.

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