domingo, 17 de julio de 2011

Copa América, de Alaska a Ushuaia

Es sabido que la Conmebol invita a la Copa América a selecciones de dos países con gran población para recaudar más dinero de la televisión y no para completar la docena. Me parece bárbaro. De hecho, México es potencia en el continente, y me encanta que cada tanto Estados Unidos y Japón quieran enfrentarnos. Sin embargo, es una desprolijidad que esos equipos cambien aleatoriamente, la mayoría de las veces envíen formaciones alternativas y cada tanto desistan.

Por eso, y porque la Copa de Oro de la Concacaf hoy es un torneo poco atractivo, desearía que la Copa América tuviese 16 equipos de todo el continente. Si el torneo se sigue disputando el año siguiente a la Copa Mundial (lo que es ideal), los ocho equipos americanos que clasificaron a la Copa Mundial deberían clasificar directamente a la Copa América. Los ocho equipos restantes se repartirían a mitades iguales entre ambas confederaciones; uno de esos cuatro cupos lo ocuparía la selección anfitriona.

Como al Mundial van cuatro de la Conmebol, tres de la Concacaf y uno de un repechaje entre ambos, en la Copa América habría entre 7 y 9 equipos de cada lado. El torneo tendría cuatro grupos de cuatro, y los dos mejores de cada grupo pasarían a la siguiente ronda. O sea, nada de mejores terceros ni pasar de ronda sin ganar partidos. Que los cabezas de serie sean los anfitriones y los mejores en el Mundial, y que los cuatro equipos de cada confederación que no fueron al Mundial se repartan entre los cuatro grupos.

Para la Conmebol, preferiría definir los otros cuatro cupos enfrentamientos de ida y vuelta. Si cuatro selecciones clasifican directamente, entonces que las cuatro peor colocadas en la tabla mundial o la de última eliminatoria mundialista se enfrenten, y que los dos ganadores enfrenten a los otros dos. Si los clasificados directamente son cinco, que la selección peor colocada en alguna de las tablas quede fuera de la Copa América.

La Concacaf tiene a sus asociados divididos en tres: México, Estados Unidos y Canadá por un lado, los centroamericanos por otro y los caribeños por otro. Que vayan a la Copa América el mejor de la Copa del Caribe, los dos mejores de la Copa Centroamericana y los mejor colocados en la última Copa de Oro, que se diputaría el año anterior al Mundial.

Ya vimos en esta Copa América que de las diez selecciones sudamericanas, son muy pocas las débiles. Al agregar seis selecciones más pero incluyendo al menos siete de las mejores de la Concacaf, el nivel levantaría enormemente. ¡Salud, Vesubio Vespucio!

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