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sábado, 29 de noviembre de 2008

A la vuelta de la esquina: GP de Piriápolis de 2008 (entorno y monopostos)

Piriápolis es para el automovilismo uruguayo lo que Pau es para la Fórmula 3 Europea y lo que Mónaco es para la Fórmula 1. Lo que diferencia al callejero piriapolitano (*1) no es su nivel de presupuesto ni de público, sino la velocidad promedio casi subterránea. Con la casaca autitista puesta y el sol partiendo las piedras de la rambla afrancesada, recorrí el tortuoso trazado en busca de la mejores fotos para ustedes. Es una lástima que a último momento la Fórmula 3 Sudamericana haya desistido de regresar para 2008.

El arte de pilotar es pararse de puntitas de pie sobre el límite, y no caerse para ningún lado.

Los monoplazas más potentes que tuvimos en esta edición del Gran Premio de Piriápolis fueron los Fórmula Chevrolet. Acá, Miguel Wohler estira el frenaje de su bólido albiazul en la recta opuesta para pelearle la colocación al colorido Gabriel Cortizo, en tanto que el Tato Salaverría escapa de la persecución del pelotón.

Willy Pomés dejó hecho pomada su máquina, y encima fue descalificado de la carrera. Incluso el monarca reinante de la monomarca de monopostos Fórmula Chevrolet puede perder la paciencia en una pista tan apretada.

Como siempre, la peor derrota es el abandono. Para aliviar la bronca, este luchador piloto volvió a boxes saboreando la arena y el mar dulce.

Lograr la pole position es un alivio en este tipo de circuitos. Incluso si a tres metros de largar hay que girar el auto treinta grados.

Detrás de la tribuna, el balneario sigue su tranquila vida normal. Salvo si uno quiere pedir un pancho con refresco en el bar o un cucurucho en la heladería, en cuyo caso empujar y codear en el estómago al también famélico de al lado puede ayudar.

Esta fotito es un collage de mucha resolución, así que para admirarla tómense su tiempo para bajarla (consuelo: es menos del que tardé en subirla).

Como dice el dicho, este tipo de espectáculos es para alquilar balcones. Incluso si el afortunado huésped está en contra del propio espectáculo.
No tengo ni la más puta idea de por qué saqué una foto tan chota.

Para terminar, lo que sostiene al automovilismo es el público. A diferencia de Punta del Este, acá cualquiera puede cruzar la pista entre cada tanda de competencia, rodear a los pilotos que alcanzan el podio, y meterse a boxes cuando termina el día.

(*1: La gente de la metrópolis es "metropolitana". No me atrevo a romper reglas aburridas.)

viernes, 26 de marzo de 2010

A la vuelta de la esquina: GP de Punta del Este de 2010 (plato principal)

Para que el Canal 13 de Argentina pudiera transmitir la carrera de la Copa Linea en vivo, la de Superturismo Uruguayo debió abrir la jornada dominical a las 10 de la mañana. Sin embargo, los espectadores supimos catalogarla como la segunda categoría más importante de la fecha. Y ésta, o mejor dicho sus pilotos y equipos, supieron cumplir. No hubo especulación ni conservación: todos fueron a por la victoria.

A mi gusto, faltan marcas que apoyen equipos oficiales (a la uruguaya) y presenten modelos recientes. Todavía no hay ningún Gol NF, el Clio II ya es veterano, y todavía me rechina la denominación 207 Compact. Hay autos aún más viejos: Astra C, Escort y Clio I. Jamás hubo un Citroën C3 o C4 en la categoría, y recién ahora apareció un Palio, que encima es del año 2003.

De todas maneras, los pilotos saben llevarlos al límite, por ejemplo acá derrapando en tres ruedas en la ese de la recta principal.

- o -

Autos gordos de siete marcas distintas, infinidad de equipos oficiales, pilotos de primera... ¿que más se le podría pedir al Turismo Competición 2000? Que deje de haber motor único - todos los autos suenan exactamente igual y le quita gracia ir a escucharlos. Pero es lo de menos: su presencia soberana es de respetar y admirar.

Sin butaca en la Fórmula 1, Pechito López volvió rápidamente a Sudamérica a confirmar su superioridad. Cada vez que el auto de seguridad entraba a boxes, él abría un margen que impedía que sus rivales pudieran hacerle cosquillas, y mucho menos amenazarle el liderazgo.

Atrás del cordobés, cada posición fue luchada sin piedad. El uruguayo Fufy Cáceres iba en una destacada octava posición con un Honda Civic de su Escudería Río de la Plata, cuando se vio envuelto en una carambola que él remató para perjuicio propio, del Pato Silva, Emiliano Spataro y otros más.

Ver los TC2000 hacer temblar los edificios de la Playa Brava es de lo mejor que he presenciado en automovilismo. O como dice Homero Simpson, hasta ahora. ¿Podré narrar un paseo en taxi por el Infierno Verde? ¿O trepar a pie la pendiente tibetana del Sacacorchos californiano? ¿O comprobar que Mónaco es un superóvalo en comparación con Piriápolis? ¿¡Quién sabe!? Ya nos enteraremos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

A la vuelta de la esquina: GP de Piriápolis de 2008 (techados)

Emilio Menes (azul) y Diego Pessina (amarillo) no cedieron su puesto y sus Volkswagen Gol se fueron recto en la primera curva. Un tercer Gol plateado de Federico Nocito se quedó sin espacio para doblar, y se vio forzado a tomar el escape y dar la vuelta. Encima de todo, el Gol amarillo se quedó muerto y el personal de pista tuvo que salir a empujarlo, mientras el resto del pelotón trataba de no perder tiempo.

Malditas cámaras digitales. El Ford Escort de Sebastián Aizpun que siguió derecho en la primera curva quedó totalmente desenfocado. Otra vez será.

En la segunda serie de la mañana, Eddy Mión (Gol azul) y Tato Salaverría (206 amarillo) estiran el frenaje en la chicana norte.

Tres goles es un golazo. Fernando Rama (azul) pasea tranquilamente por el balneario, en tanto que Jorge Pontet (verde) y Fabricio Larratea (rojo; creo que es él) no dan tregua.

Tres Superescarabajos pelean a muerte la posición.

El Superescarabajo número 77 de Hernán Burgueño quedó marcha atrás en la salida de la primera curva. Como la zona es muy angosta, debió circular contramano y girar 180 grados en el escape de la curva.

Este Superescarabajo de Rodrigo Aramendía chocó con otro e hizo medio trompo. Los que venían atrás le hicieron unos finitos realmente delgados.

De alguna manera, este Superescarabajo de Santiago Calleros voló por encima de los guardarraíles. Estuvieron un buen rato para sacarlo de ahí.

Parque cerrado de los autos sport. Hay unos cuantos Ford Escort, un Fiat 850, un par de BMW 2002 y un Lotus Cortina.

Si los espectadores que tenía cerca estaban en lo cierto, un Cobra es perseguido por un Catherham Seven.