En sus noticias truchas del programa de radio Vulgaria, Ignacio Alcuri sigue burlándose de la baja votación del Partido Colorado. Todavía no entiendo por qué no hace lo mismo con los numerosos partidos realmente minoritarios de Uruguay.
Una vez fundado el Frente Amplio en 1971, ningún cuarto partido logró mantenerse en primera división por largo rato. El Nuevo Espacio se fue desgajando y reintegrando al Frente Amplio y al Partido Colorado. El único grupo que se mantiene independiente de los tres grandes es precisamente el Partido Independiente, el último sobreviviente de esa agrupación.
Dicen que su objetivo para el próximo período legislativo es conseguir la mayor representación posible, en particular en el senado. Creo que es un buen objetivo, pero ligeramente incorrecto: la calidad importa más que la cantidad. El Partido Independiente debe lograr que ni el bloque frentista ni el tradicional tengan mayoría absoluta en el parlamento.
Esto implica afectar cómo votarán los otros partidos. Siendo ellos tan pocos y tan poco influyentes, ¿cómo podrían lograr esto? Esencialmente, deben elegir con cuidado qué segmento de votantes intentar conquistar en su campaña electoral.
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jueves, 20 de noviembre de 2008
miércoles, 28 de octubre de 2009
La vuelta del balotaje y el absolutismo
Con apenas dos experiencias del sistema electoral uruguayo aprobado en 1996, algunos políticos ya querían toquetearlo para beneficio propio. La tercera instancia del domingo pasado demuestra que el balotaje debería quedarse para siempre. No impide que se formen dos bloques partidarios, pero sí evita nefastos bipartidismos. Es fácil imaginar que, si no hubiera segunda vuelta, muy pocos ciudadanos habrían votado al Partido Colorado y aún menos al Partido Independiente.
Eso sí, los votos anulados deberían ignorarse para definir si un partido obtuvo suficientes votos como para ahorrarnos un mes más de campaña electoral. Lo mismo debería hacerse con los plebiscitos: los votos por el sí deberían compararse con los votos válidos y no con los emitidos, como ya ocurre con los referéndums. No puedo imaginar por qué hay criterios distintos, salvo que quienes redactaron las normas querrían evitar victorias en primera vuelta y aprobaciones de plebiscitos.
Ahora no hay más vueltas, el partido se juega entre dos. Me refiero a los canditatos a presidente, porque las únicas responsabilidades del vicepresidente uruguayo son presidir el senado y sustituir al presidente si éste se ausenta, renuncia o muere. Mujica dice que Astori sería una especie de primer ministro si ganan el balotaje. Me quedan dudas sobre si realmente será así: la barra chica haría presión para que el gobierno tome un rumbo bien chavista. No sé si Mujica es capaz de enfrentar esa presión, y por eso no quiero votarlo.
Pero al mismo tiempo quiero que él gane el balotaje, porque Lacalle tomaría un rumbo seguro, certero y (para mí) terrible si él fuera presidente. Así que tengo dos alternativas: tragarme el orgullo y votar a Mujica, o votar en blanco y correr el riesgo de que el veterano líder blanco sea gobernante por cinco años más. Escucho sugerencias.
- o -
Siendo socialdemócrata, me alegra enormemente que el Partido Nacional sea quien haya perdido más bancas en el parlamento. Pero lamentablemente, a falta de contar los votos observados, el Frente Amplio obtendría mayoría absoluta en ambas cámaras y el Partido Independiente quedaría fuera del senado. No soportaría cinco años más de un parlamento sin argumentación, discusión ni negociación entre los partidos.
Al menos, la mayoría frenteamplista será mas ajustada que en la legislatura pasada. Eso incrementaría la gravedad de una eventual ruptura de esa coalición, que para mi gusto es demasiado amplia. Tupamaros, comunistas y afines podrían partir a territorio más izquierdista (¿Asamblea Popular? ¿Un partido más?) si Mujica se mostrara demasiado sensato como gobernante, o si la bancada seregnista se exhibiera demasiado interesada en tratar con los otros partidos para aprobar leyes aceptables a los ojos de un Lacalle presidente. Espero que ocurra la primero, y pronto.
Eso sí, los votos anulados deberían ignorarse para definir si un partido obtuvo suficientes votos como para ahorrarnos un mes más de campaña electoral. Lo mismo debería hacerse con los plebiscitos: los votos por el sí deberían compararse con los votos válidos y no con los emitidos, como ya ocurre con los referéndums. No puedo imaginar por qué hay criterios distintos, salvo que quienes redactaron las normas querrían evitar victorias en primera vuelta y aprobaciones de plebiscitos.
Ahora no hay más vueltas, el partido se juega entre dos. Me refiero a los canditatos a presidente, porque las únicas responsabilidades del vicepresidente uruguayo son presidir el senado y sustituir al presidente si éste se ausenta, renuncia o muere. Mujica dice que Astori sería una especie de primer ministro si ganan el balotaje. Me quedan dudas sobre si realmente será así: la barra chica haría presión para que el gobierno tome un rumbo bien chavista. No sé si Mujica es capaz de enfrentar esa presión, y por eso no quiero votarlo.
Pero al mismo tiempo quiero que él gane el balotaje, porque Lacalle tomaría un rumbo seguro, certero y (para mí) terrible si él fuera presidente. Así que tengo dos alternativas: tragarme el orgullo y votar a Mujica, o votar en blanco y correr el riesgo de que el veterano líder blanco sea gobernante por cinco años más. Escucho sugerencias.
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Siendo socialdemócrata, me alegra enormemente que el Partido Nacional sea quien haya perdido más bancas en el parlamento. Pero lamentablemente, a falta de contar los votos observados, el Frente Amplio obtendría mayoría absoluta en ambas cámaras y el Partido Independiente quedaría fuera del senado. No soportaría cinco años más de un parlamento sin argumentación, discusión ni negociación entre los partidos.
Al menos, la mayoría frenteamplista será mas ajustada que en la legislatura pasada. Eso incrementaría la gravedad de una eventual ruptura de esa coalición, que para mi gusto es demasiado amplia. Tupamaros, comunistas y afines podrían partir a territorio más izquierdista (¿Asamblea Popular? ¿Un partido más?) si Mujica se mostrara demasiado sensato como gobernante, o si la bancada seregnista se exhibiera demasiado interesada en tratar con los otros partidos para aprobar leyes aceptables a los ojos de un Lacalle presidente. Espero que ocurra la primero, y pronto.
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martes, 9 de diciembre de 2008
Socialdemocracia, o como le digan
El Partido Independiente, gran parte del Partido Colorado y los sectores más moderados del Frente Amplio están parados sobre una misma baldosa. En Europa la llaman socialdemocracia, y en Uruguay centro-izquierda o en algunos casos batillismo. Independientes, colorados batllistas y frentistas moderados suelen empujar a sus vecinos, con la meta de convertirse en los dueños de ese cuadradito ideológico.
Para los sectores más combativos del Frente Amplio, la socialdemocracia cae en el grupo de ideologías afines al capitalismo, y por lo tanto enemigas de la revolución. Por eso, los moderados suelen tener problemas en usar esa palabrita. Del otro lado de la pequeña piedra, el Partido Independiente rechaza categóricamente la palabra batllismo, para intentar desprenderse de la imagen estatista de la que huyen los indecisos no frentistas.
¿Qué es entonces la socialdemocracia? ...
o- Como indica su nombre, defiende la democracia. El estado debe hacer cumplir los derechos humanos que todos conocemos: libertad, igualdad, respeto, justicia, privacidad, participación, integración...
o- El capitalismo es el único sistema económico que permite prosperidad. Pero no lo garantiza. Por eso, el estado debe imponer reglas que eviten desequilibrios: leyes antimonopolio, de protección al ambiente, de cooperación entre trabajadores y empresarios... Por cierto, estas reglas tampoco deben llegar al extremo de sofocar el desarrollo.
o- El estado debe ayudar a los necesitados a dejar de serlo: los ignorantes se educan, los enfermos se atienden, los excluidos se incluyen, los delincuentes se rehabilitan... El estado no necesariamente debe proveer educación, salud y seguridad social, pero debe garantizar que todos accedan esos servicios.
o- Los países deben cooperar entre sí en los organismos multilaterales para discutir y atacar los problemas de la humanidad.
Yo intento pararme en esa baldosa de la socialdemocracia. Pero entre tantos empujones, aferrarme a algunos de ellos me da miedo.
Para los sectores más combativos del Frente Amplio, la socialdemocracia cae en el grupo de ideologías afines al capitalismo, y por lo tanto enemigas de la revolución. Por eso, los moderados suelen tener problemas en usar esa palabrita. Del otro lado de la pequeña piedra, el Partido Independiente rechaza categóricamente la palabra batllismo, para intentar desprenderse de la imagen estatista de la que huyen los indecisos no frentistas.
¿Qué es entonces la socialdemocracia? ...
o- Como indica su nombre, defiende la democracia. El estado debe hacer cumplir los derechos humanos que todos conocemos: libertad, igualdad, respeto, justicia, privacidad, participación, integración...
o- El capitalismo es el único sistema económico que permite prosperidad. Pero no lo garantiza. Por eso, el estado debe imponer reglas que eviten desequilibrios: leyes antimonopolio, de protección al ambiente, de cooperación entre trabajadores y empresarios... Por cierto, estas reglas tampoco deben llegar al extremo de sofocar el desarrollo.
o- El estado debe ayudar a los necesitados a dejar de serlo: los ignorantes se educan, los enfermos se atienden, los excluidos se incluyen, los delincuentes se rehabilitan... El estado no necesariamente debe proveer educación, salud y seguridad social, pero debe garantizar que todos accedan esos servicios.
o- Los países deben cooperar entre sí en los organismos multilaterales para discutir y atacar los problemas de la humanidad.
Yo intento pararme en esa baldosa de la socialdemocracia. Pero entre tantos empujones, aferrarme a algunos de ellos me da miedo.
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martes, 4 de diciembre de 2012
Media década perdida
Los uruguayos seguimos claramente en democracia, relativamente libres, definitivamente en paz. Nos recuperamos de la crisis económica, y llevamos muchos años creciendo fuertemente. Bajó bastante la pobreza y la indigencia. Son unas cuantas cosas de las que debemos estar orgullosos.
Pero esto está muy lejos de conformarme. Hace años que estamos más acomodados, y tenía esperanza de que al fin empezaríamos a dar saltitos cada vez más largos hacia el desarrollo. Pero está pasando lo contrario.
Este gobierno del Frente Amplio está terminando el tercer año de gobierno sin haber logrado ningún cambio drástico de los tantos que precisamos. Ya no hay tiempo para más: se viene el año preelectoral donde los precandidatos van a empezar a tirarse con todo y donde habrá discusiones fuertes sobre dos referéndums. Mujica y compañía se patinaron estos cinco años y seguimos hundiéndonos en el subdesarrollo.
- o -
La sociedad está más desintegrada que nunca. Hay un enorme sector de la sociedad que ya no cree en el esfuerzo, el respeto y la honestidad. Provienen de todos los orígenes y andan en todos lados. Piensan que el resto de la gente son giles y que ellos son vivos. Piensan que los demás son inferiores, o inútiles, o alcahuetes del poder, o delincuentes, o abusadores, pero siempre irrecupreables de su condición. No confían en los demás, no quieren entenderlos, ayudarlos ni siquiera saludarlos.
Un montón de jóvenes no ven futuro alguno. La educación que reciben no les sirve, las empresas se aprovechan de ellos, la sociedad no se interesa en ellos, la prensa los ignora. Las malas tentaciones son muy fuertes y pocos intentan protegerlos de ellas. Nadie les explica nada ni les da una mano, y después se preguntan por qué pasa lo que pasa con ellos.
En demasiadas instituciones del estado y empresas se apunta a la mediocridad. Cuando se intenta poner objetivos de mejora, hacer proyectos para lograrlos, medir si se lograron y aprender de ello, los afectados trancan todo para seguir en la misma.
Es ridículo que queramos convertirnos en un país desarrollado si la educación maleduca a los jóvenes, si el estado sigue siendo tan caro, tan lento y tan inútil, si nadie intenta mejorar la productividad de los trabajadores, si nadie quiere arriesgarse con proyectos nuevos, y si la gente sigue maltratando a los demás.
- o -
Es complicado decir cuáles son los mayores logros de este gobierno. El único que se me ocurre es la ley de participación público-privada. Esa forma de inversión privada en proyectos públicos ojalá sirva para realizar obras de infraestructura que llevan décadas sin atender.
También podría mencionar la ley de despenalización del aborto, que por lo que sé le pega bastante a lo que yo haría. Pero un proyecto tan importante no debería aprobarse por un voto, o sea con la oposición de la mitad del país.
La gestión policial parece haber empezado a tomar un buen rumbo, pero es difícil saber si está resultando y si va a seguir adelante. Como sea, la sociedad está cada vez más insegura, y los más pobres la sufren más.
Hay algunos temas dando vuelta, como la reforma al estatuto de funcionarios públicos y la Universidad Tecnológica. Pero están bastante trancados por la presión de sindicatos e izquierdistas radicales, que quieren mantenerse en el poder. Por ahora no salen, así que no cuentan.
Hay otros cambios positivos, como los vinculados a los derechos de los homosexuales: Pero son temas que afectan a una minoría, no grandes reformas. Lamentablemente, no hay más logros que contar.
- o -
Los errores más gruesos del Frente Amplio vienen del gobierno de Tabaré Vázquez. En el gobierno de José Mujica hubo algunos, como la ley de anulación de la ley de caducidad que desconoció dos referéndums ciudadanos, y el pésimo manejo del cierre de Pluna.
También hubo despilfarros importantes, como la red de fibra óptica de Antel, para la que Carolina Cosse nos hizo gastar 500 millones de dólares, como si no hubiera suficientes redes en el país. Y el Ministerio de Desarrollo Social está realizando políticas desintegradoras y que vuelven a la gente dependiente del estado.
Lo que vivimos estos años fue una gravísima ausencia de reformas. El gobierno no intentó reformar el estado, ni revolucionar la educación, ni intentar proyectos para reintegrar a la sociedad, ni mejorar el funcionamiento de las empresas para que los salarios puedan subir de manera sustentable. No pasó absolutamente nada.
Se suponía que Mujica era el más indicado para dialogar con los sindicatos para acordar las reformas que necesitamos. Pasó exactamente lo contrario: los sindicatos aprovecharon la blandura del gobierno para seguir protestando y reclamando más para hacer menos por los demás. Es tan evidente la realidad que Mujica dijo que se conforma con "arreglar la vereda".
Si seguimos así, vamos a llegar a 2030 aún peor que lo que estamos. Porque los jóvenes se están olvidando lo que era terminar el liceo, los delincuentes se están poniendo pesados, los trabajadores se están retrasando con respecto al conocimiento que requiere la economía globalizada, y los políticos tienen vía libre para hacer la plancha y ser reelegidos.
- o -
Tabaré Vázquez va a ser el candidato a presidente del Frente Amplio. Si llegan a perder la mayoría absoluta en el parlamento, ni se le va a ocurrir dialogar con la oposición para acordar leyes: va a gobernar a decreto como en las viejas épocas.
Parece que el candidato del Partido Nacional sería Jorge Larrañaga. Además de ser muy conservador en lo social, Alianza Nacional no tiene proyecto de país. Si en cambio sale algún candidato de Unidad Nacional, van a eliminar todo tipo de protección a los más necesitados, van restaurar las viejas políticas sociales ultraconservadoras, y van a impulsar un capitalismo salvaje que eliminaría las empresas chicas y daría espacio a monopolios privados.
El Partido Colorado hace rato que dejó de ser batllista. Ya no se acuerdan lo que era la sociedad de bienestar. Pedro Bordaberry es un conservador del mismo nivel que los herreristas. Igual que ellos, propone mano dura contra los delincuentes de todas las edades, y encerrarlos en la escuela carcelaria por varios años para que se gradúen de profesionales del delito.
- o -
El Partido Independiente es una de las pocas esperanzas que tengo. Son sensatos, principistas y demócratas a niveles jamás vistos en décadas. Pero todavía no logran despuntar en simpatías, porque la gente vota a presidente y no a parlamentarios.
Empezaron a aparecer un montón de partidos minoritarios, sobre todo el Partido Pirata, que defiende la libertad y privacidad en internet, propone la distribución de cultura y conocimiento libre sin fines de lucro, busca una democracia más directa, y propone una revolución en la educación. Pero es muy complicado que la gente se entere de ellos y los voten.
Se me están debilitando las esperanzas, pero todavía me queda un poquito. Ojalá estos dos años veamos una revolución en el sistema de partidos, para que Uruguay empiece a avanzar hacia un desarrollo en serio.
Pero esto está muy lejos de conformarme. Hace años que estamos más acomodados, y tenía esperanza de que al fin empezaríamos a dar saltitos cada vez más largos hacia el desarrollo. Pero está pasando lo contrario.
Este gobierno del Frente Amplio está terminando el tercer año de gobierno sin haber logrado ningún cambio drástico de los tantos que precisamos. Ya no hay tiempo para más: se viene el año preelectoral donde los precandidatos van a empezar a tirarse con todo y donde habrá discusiones fuertes sobre dos referéndums. Mujica y compañía se patinaron estos cinco años y seguimos hundiéndonos en el subdesarrollo.
- o -
La sociedad está más desintegrada que nunca. Hay un enorme sector de la sociedad que ya no cree en el esfuerzo, el respeto y la honestidad. Provienen de todos los orígenes y andan en todos lados. Piensan que el resto de la gente son giles y que ellos son vivos. Piensan que los demás son inferiores, o inútiles, o alcahuetes del poder, o delincuentes, o abusadores, pero siempre irrecupreables de su condición. No confían en los demás, no quieren entenderlos, ayudarlos ni siquiera saludarlos.
Un montón de jóvenes no ven futuro alguno. La educación que reciben no les sirve, las empresas se aprovechan de ellos, la sociedad no se interesa en ellos, la prensa los ignora. Las malas tentaciones son muy fuertes y pocos intentan protegerlos de ellas. Nadie les explica nada ni les da una mano, y después se preguntan por qué pasa lo que pasa con ellos.
En demasiadas instituciones del estado y empresas se apunta a la mediocridad. Cuando se intenta poner objetivos de mejora, hacer proyectos para lograrlos, medir si se lograron y aprender de ello, los afectados trancan todo para seguir en la misma.
Es ridículo que queramos convertirnos en un país desarrollado si la educación maleduca a los jóvenes, si el estado sigue siendo tan caro, tan lento y tan inútil, si nadie intenta mejorar la productividad de los trabajadores, si nadie quiere arriesgarse con proyectos nuevos, y si la gente sigue maltratando a los demás.
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Es complicado decir cuáles son los mayores logros de este gobierno. El único que se me ocurre es la ley de participación público-privada. Esa forma de inversión privada en proyectos públicos ojalá sirva para realizar obras de infraestructura que llevan décadas sin atender.
También podría mencionar la ley de despenalización del aborto, que por lo que sé le pega bastante a lo que yo haría. Pero un proyecto tan importante no debería aprobarse por un voto, o sea con la oposición de la mitad del país.
La gestión policial parece haber empezado a tomar un buen rumbo, pero es difícil saber si está resultando y si va a seguir adelante. Como sea, la sociedad está cada vez más insegura, y los más pobres la sufren más.
Hay algunos temas dando vuelta, como la reforma al estatuto de funcionarios públicos y la Universidad Tecnológica. Pero están bastante trancados por la presión de sindicatos e izquierdistas radicales, que quieren mantenerse en el poder. Por ahora no salen, así que no cuentan.
Hay otros cambios positivos, como los vinculados a los derechos de los homosexuales: Pero son temas que afectan a una minoría, no grandes reformas. Lamentablemente, no hay más logros que contar.
- o -
Los errores más gruesos del Frente Amplio vienen del gobierno de Tabaré Vázquez. En el gobierno de José Mujica hubo algunos, como la ley de anulación de la ley de caducidad que desconoció dos referéndums ciudadanos, y el pésimo manejo del cierre de Pluna.
También hubo despilfarros importantes, como la red de fibra óptica de Antel, para la que Carolina Cosse nos hizo gastar 500 millones de dólares, como si no hubiera suficientes redes en el país. Y el Ministerio de Desarrollo Social está realizando políticas desintegradoras y que vuelven a la gente dependiente del estado.
Lo que vivimos estos años fue una gravísima ausencia de reformas. El gobierno no intentó reformar el estado, ni revolucionar la educación, ni intentar proyectos para reintegrar a la sociedad, ni mejorar el funcionamiento de las empresas para que los salarios puedan subir de manera sustentable. No pasó absolutamente nada.
Se suponía que Mujica era el más indicado para dialogar con los sindicatos para acordar las reformas que necesitamos. Pasó exactamente lo contrario: los sindicatos aprovecharon la blandura del gobierno para seguir protestando y reclamando más para hacer menos por los demás. Es tan evidente la realidad que Mujica dijo que se conforma con "arreglar la vereda".
Si seguimos así, vamos a llegar a 2030 aún peor que lo que estamos. Porque los jóvenes se están olvidando lo que era terminar el liceo, los delincuentes se están poniendo pesados, los trabajadores se están retrasando con respecto al conocimiento que requiere la economía globalizada, y los políticos tienen vía libre para hacer la plancha y ser reelegidos.
- o -
Tabaré Vázquez va a ser el candidato a presidente del Frente Amplio. Si llegan a perder la mayoría absoluta en el parlamento, ni se le va a ocurrir dialogar con la oposición para acordar leyes: va a gobernar a decreto como en las viejas épocas.
Parece que el candidato del Partido Nacional sería Jorge Larrañaga. Además de ser muy conservador en lo social, Alianza Nacional no tiene proyecto de país. Si en cambio sale algún candidato de Unidad Nacional, van a eliminar todo tipo de protección a los más necesitados, van restaurar las viejas políticas sociales ultraconservadoras, y van a impulsar un capitalismo salvaje que eliminaría las empresas chicas y daría espacio a monopolios privados.
El Partido Colorado hace rato que dejó de ser batllista. Ya no se acuerdan lo que era la sociedad de bienestar. Pedro Bordaberry es un conservador del mismo nivel que los herreristas. Igual que ellos, propone mano dura contra los delincuentes de todas las edades, y encerrarlos en la escuela carcelaria por varios años para que se gradúen de profesionales del delito.
- o -
El Partido Independiente es una de las pocas esperanzas que tengo. Son sensatos, principistas y demócratas a niveles jamás vistos en décadas. Pero todavía no logran despuntar en simpatías, porque la gente vota a presidente y no a parlamentarios.
Empezaron a aparecer un montón de partidos minoritarios, sobre todo el Partido Pirata, que defiende la libertad y privacidad en internet, propone la distribución de cultura y conocimiento libre sin fines de lucro, busca una democracia más directa, y propone una revolución en la educación. Pero es muy complicado que la gente se entere de ellos y los voten.
Se me están debilitando las esperanzas, pero todavía me queda un poquito. Ojalá estos dos años veamos una revolución en el sistema de partidos, para que Uruguay empiece a avanzar hacia un desarrollo en serio.
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viernes, 3 de julio de 2009
Me la corto y la meto en el sobre
Mi mano, que quede claro. El domingo pasado perdió mi precandidato a presidente, y ahora me toca elegir entre nada menos que el Pepe y el Cuqui. Con "ahora" quiero decir noviembre, por supuesto, porque mi voto en las elecciones parlamentarias de octubre está firmemente depositado en el Partido Independiente. Pero realmente no sé que haré en el balotaje.Tampoco es que crea que el vencedor desatará una catástrofe descomunal durante su mandato. Eso no quita que ambos me disgusten muchísimo. De Lacalle no preciso decir mucho: yo soy socialdemócrata, él es conservador y libremercadista (o neoliberal, si prefieren). En verdad, no sé qué esperar de Mujica. Es que el miedo me lo genera parte de su entorno cercano, que es un poroto al lado de Asamblea Popular pero que también desea -a mi juicio- destruir varios logros del país.
Por eso, Astori está haciendo tiempo negociando cargos para sus aliados, que implicarían una política económica decididamente sensata. Porque si él aceptara la postulación a la vicepresidencia sin vueltas, los ciudadanos como yo desconfiaríamos de las intenciones de Mujica de seguir los pasos de Brasil y Chile en lugar de los de Venezuela. Eso sí, aunque Astori logre imponer sus condiciones, aún no descarto elegir a ninguno como presidente y resignar la decisión a manos del resto de los uruguayos.
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