viernes, 17 de septiembre de 2010

Sos un dulce, sos un amargo

Acá va un homenaje autitista al programa de televisión Peter Capusotto.

- o -

- ¿Qué querés? - preguntó el mozo.
- Quiero unas tostadas - respondió tristemente el emo.
- ¿De pan blanco o salvado?
- ...Blanco.
- ¿Con manteca o dulce?
- Eh... dulce.
- ¿Dulce de leche o de membrillo?
- No, quiero dulce de pomelo.
- No hay.
- ¿Cómo que no hay? - empezó a angustiarse el emo.
- No tenemos. Sólo hay dulce de membrillo y dulce de leche.
- Quiero tostadas blancas con dulce de pomelo.
- No hay - sentenció el mozo.
- Quiero de pomelo...

El emo se levantó de la silla, se alejó de las mesas al aire libre y entró preocupado a un hipermercado. Miraba alrededor.

- Cuántos productos. Cada uno es una cápsula rotulada con felicidad, pero sólo ofrece deseo de consumir más productos. El mundo precisa que consumamos para que podamos consumir. ¿Qué fue primero, el consumo o el deseo de consumir?

El emo recorría los pasillos buscando su producto. Al fin apareció la sección de golosinas y dulces. Miró los estantes, pero no encontraba lo que quería. Se acercó tímidamente a una reponedora.

- Hola. Quiero dulce de pomelo.
- Eh... no creo que vendamos. Mirá, hay de membrillo, de batata, de frutilla, de durazno, dulce de leche, mermelada light...
- ¡Quiero dulce de pomelo! - exclamó deseperadamente el emo.
- No, no tenemos. Capaz que en un almacén encontrás dulces caseros - sugirió desinteresadamente la reponedora.
- ¡Quiero pomelooo...! - lloraba desconsoladamente el emo.
- ¡Quién me quiere! Todos me quieren, ¡nenah! Acá está Pomelo, sí. - retumbó una voz en el pasillo.

Era un hombre de pelo enrulado y campera de cuero, sonriendo de canchero.

- ¿Pomelo? - preguntó curiosamente el emo.
- Sí, soy yo, Pomelo. - Miró al emo. - Ah, sos un hombre. Por los chillidos pensé que eras una hembra gritando por mí, yeah.
- Quiero pomelo.
- ¿Sos un fan? ¿Querés un autógrafo, neneh?
- Quiero dulce de pomelo.
- Eh... no me gusta el dulce. Soy amargo como el café, yeah.
- Te quiero comer...

Pomelo se asustó.

- ¿Pero vos sos puto? Nnno me gustan los hombres... yo soy macho, neneh.
- ¡Quiero pomelo!
- Salí de acá, nene. ¡Asistente! ¡Llevátelo, rapidito!
- ¡¡¡Te quiero comer, pomelooo...!!! - salió el emo corriendo a Pomelo.
- Securities, ¡saquen a este puto de mi vista, yeah!

Llegaron los cuidadores del hipermercado y sacaron al emo del lugar.

- ¡Aaarg!

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