martes, 8 de diciembre de 2009

Seguirán, seguirán, pero Francia quedará

El Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1 se salvó: los dueños de Silverstone firmaron un contrato con Bernie Ecclestone a diez años. Tras un año sabático sin la máxima categoría de automovilismo mundial en América del Norte, Montreal albergará nuevamente el Gran Premio de Canadá hasta por lo menos 2014. La fecha germana también logró esquivar la muerte, ya que Hockenheim será sede del Gran Premio de Alemania hasta 2018. Spa-Francorchamps recuperó la licencia operativa que unas semanas atrás le había sido revocada por 17 años, así que los bólidos con motores apretadísimos y alerones deformes volverán a recorrer las sinuosas Ardenas. Sin embargo, es posible que Spa-Francorchamps se alterne con Nürburgring a partir de 2011 (¿volverá el Gran Premio de Luxemburgo?), para evitar las pérdidas millonarias que ambas pistas sufrieron recientemente.

¿Todos felices y comiendo perdices, entonces? No. Con Tony George en problemas con su agonizante IndyCar Series y su voluntariamente vacío Indianapolis Motor Speedway, la Fórmula 1 tardará mucho en volver a pisar suelo estadounidense. Habiendo tan pocos autódromos a la altura de los árabes, otra opción sería armar un callejero en una ciudad cosmopolita a lo Nueva York o Las Vegas. Pero mientras el coletazo de la crisis mundial siga golpeando los bolsillos de los multimillonarios, temo que deberán contentarse con verlo por televisión.

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Aún más grave es la falta de una carrera francesa. Magny-Cours, el escenario del Gran Premio de Francia desde 1991, queda en medio de la nada, cuando Bernie prefiere circuitos cercanos a ciudades grandes. Paul Ricard (le pertenece a él) queda cerca de Marsella y ya es pista de pruebas de la Fórmula 1, pero carecería de la infraestructura para contener a cientos de miles de personas. Para mal de males, un proyecto en Flins-Les Mureaux, en las afueras de París, que incluía un circuito apto para Fórmula 1 y un complejo industrial automotor, fue abandonado por el gobierno local.

La Fórmula 1 y su telonera GP2 Series son apenas la primera entrada en la lista de carreras internacionales de automovilismo que perdió Francia. El Mundial de Turismos no visitará el hexágono en 2010, y ninguna otra categoría lo sustituirá para correr el legendario Gran Premio de Pau. El DTM alemán resultó demasiado costoso para Dijon-Prenois, y los temibles turismos alemanes no volverán al país en 2010. La Fórmula 3 Euroseries, producto de la fusión del certamen alemán y el francés, disputó una única carrera en Francia en 2009 y podría dejar de hacerlo.

Exceptuando las copas monomarca de Renault y los gran turismos de la Federación Francesa de Automovilismo, las pocas carreras relevantes de automovilismo que le quedan a los galos son las 24 Horas de Le Mans, las 8 Horas de Le Castellet de la Le Mans europea, la fecha del Campeonato de la FIA de Gran Turismos (Nogaro y Paul Ricard se han alternado desde 2007), y la fecha del Mundial de Rally, que a partir de 2010 abandonará la isla de Córcega y se trasladará a Alsacia, a poquísima distancia de los tramos del Rally de Alemania. Habiendo tenido pilotos, marcas, equipos y circuitos de prestigio mundial, ver así al automovilismo francés da pena.

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