sábado, 30 de agosto de 2008

Sabremos votar

Uruguay es uno de los pocos países en los que los ciudadanos están obligados a votar, en vez de habilitados. Me parece fantástico que sea así. Exceptúo el caso de quienes tienen problemas de salud y no pueden ir a las urnas: simplemente se podría llevar las urnas a ellos. Me interesa en particular el caso de quienes están aptos para ir, y no querrían hacerlo.

Al obligar a los ciudadanos a votar, se los incentiva a participar en la política. Entre muchas cosas, esto incluye evaluar a los partidos y los candidatos, así como sus posturas ideológicas y programas de gobierno. Si una persona ya sabe que tiene que ir a las urnas, lo más probable es que escuche y lea lo que dicen para decidir qué votar.

Tener una buena participación de la gente es clave para generar confianza en la democracia, y para reforzar la vigilancia y las exigencias de los ciudadanos a los gobernantes. Si medio país no votase, como pasa en donde no hay obligación, esa gente dejaría de asegurarse de que los políticos cumplan sus promesas y cumplan con la ley.

Además, hoy los votantes que desean elegir a nadie tienen dos formas de hacerlo: votar en blanco y anular el voto. ¿De qué serviría agregar una tercera forma?

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