miércoles, 31 de marzo de 2010

Sarúmanes develado (primera parte)

En mis épocas en el liceo, debí redactar un texto ficticio sobre los pensadores de la Antigua Grecia. Presenté un discurso densamente falaz, ilógico y contradictorio de un tal sofista llamado Sarúmanes, crítico de Pericles y Sócrates entre otros ilustres atenienses. El personaje se llama así en honor a Saruman, un personaje de la saga El Señor de los Anillos cuya oratoria cumple con esas premisas y además es particularmente eficaz en convencer al auditorio. La profesora le puso nota 10 de 12 al trabajo; a mí parece perfecto.

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Discurso de Sarúmanes, gran sofista de Carito, Tesalia,
pronunciado en Atenas el año 419 a.C.


"Amigos atenienses, estamos en una crisis total, económica, social, moral, cultural, entre otros. Eso no se puede negar, porque todos ya lo sabemos. Pero los seres con más cultura queremos saber las causas, para poder solucionarlas y continuar con nuestras vidas. Voy a empezar con una de ellas, en este caso la política.

¿Alguien me puede explicar qué hizo Pericles durante sus gobiernos? Él dijo que quería que todos estuvieran al poder. ¿Y él? ¿Acaso no fue líder por cuatro olimpíadas consecutivas? ¿No tendría que haber dejado su puesto a otro? Se hacía el amigo del pueblo, como si regalara felicidad. ¿Y acaso no se llevaba él la mayor parte de la torta? ¿No debería haber dejado de postularse a gobernador, para que una nueva generación de políticos guíe a nuestra hermosa ciudad? Era como todos los políticos anticuados, hablan de ayudar al pueblo, y se quedan con todo el poder. Casualmente, sus "mejores" amigos, parientes y discípulos están ahora al mando...

Él creó la "Liga de Delos" entre nosotros y varias ciudades estado insignificantes. ¿Quien desea esto? ¿Usted, por ejemplo? ¡No! Porque usted sabe el daño que nos causa continuamente. ¿Y usted, señor? ¿Y ustedes, amigos? ¿Saben lo que realmente significa para el pueblo magnífico de Atenas este maléfica "unión"? ¡El agotamiento de nuestro valeroso ejército, el desperdicio de vidas jóvenes y con gran futuro por delante! ¡El desperdicio de armas, barcos y otras riquezas nuestras! ¡El desprestigio de la ciudad, por ser vista como invasora! Y, por último, la obtención de nuevos y poderosos enemigos, como los esclavizadores espartanos y los imperialistas persas.

¿Qué les parece? ¿Les gusta a ustedes este gobierno, que continua tomando las decisiones más perjudiciales? ¿Que con el pretexto de "proteger" a los pueblos, malgasta nuestras fuerzas en beneficio ajeno? No. ¿Y sabe qué recibe a cambio de todo este disparate? ¡NADA! Supuestamente nuestra Atenas recibiría grandes sumas de oro... ¿Y quién quiere metales? ¿Usted podría vivir sin dinero, toda su vida? ¡Por supuesto! ¡Miles de esclavos y pobres lo hacen en nuestra propia ciudad! Pero si lo quisiéramos... ¡"nuestro" derrochador y mentiroso gobernador lo desperdicia! ¿"Por la belleza de Atenas"? ¿Para "satisfacer a los dioses"?

Dígame, ¿quién es él para obligarnos a desperdiciar nuestro trabajo en semejante obra sin utilidad alguna? Avancemos en la duda: ¿Existen siquiera esos "seres supremos", en esa casa hecha con nuestra sangre y sudor? ¿Alguna vez vio usted alguno? ¿Habló con ellos? ¿Le mostró qué tan inmortal era? ¡Por favor! Hace doscientas olimpíadas nadie creía en dios alguno, ¿o si? No. Y ahora los reverenciamos porque sí. ¿Y antes? ¿No existían? Son mortales, así que es imposible. ¿O los pueblos antiguos no eran tan sabios? Por favor...

¿Y el oráculo de Delfos? ¿Una mujer loca dice cosas "que Apolo le transmitió". ¿Alguien de ustedes se cree esta farsa? ¿Llevar ofrendas, para que alguien que delira y es mujer, diga disparates y un sacerdote los escriba y luego traduzca? ¡Esto, señores, es simplemente un negocio! Esa tal Pitia debe vivir como los dioses, con lo que recauda... ni Pericles con sus impuestos que inventaba día por medio le alcanzaría...

Volvamos a los espartanos, con quienes firmamos la "Paz de Nicias". ¿Es usted tan ingenuo para no comprender la inutilidad de este papel? Les apuesto lo que deseen a cualquiera de ustedes, a que el pacto no dura hasta los juegos olímpicos siguientes. Estos espartanos imperialistas quieren dominarnos, ¿o se olvidan? Nos trataron y tratan como si fuéramos una civilización inculta. ¿Pero usted los vio? ¡Entrenan a los hijos para la guerra! ¡No estudian en absoluto! ¡Hasta los filósofos saben más que ellos! Esos bárbaros son totalmente ineptos para vivir en sociedades civilizadas, ¡sólo para pelear como monos! ¡Hay que impedir que nos ataquen de nuevo! ¿Y qué mejor defensa que un buen ataque? ¡Hay que abandonar las ciudades "amigas" y atacar a Esparta misma! ¡Hay que acabar con este pueblo pernicioso e inepto.


Ahora pasemos a las disputas continuas con nuestros hijos, con quienes se pierde el tiempo por trivialidades. ¿Y quién tiene la culpa de esta rebelión? ¡Es Sócrates, por supuesto! ¿Quién corrompe a los jóvenes con genios y voces místicas, desautorizando a nuestros dioses griegos reconocidos por todos nosotros como intocables e irrefutables? ¿Quién teme a la "caza del alma", sin tener en cuenta que los jóvenes hacen lo que quieren, por mayor disparate que sea, a menos que sofistas como yo les mostremos el buen camino? ¿Quién, en vez de enseñar a cómo vivir y actuar en el día a día, y a enseñarles a vivir en una democracia en la que hay que tomar decisiones y explicarlas a los otros, parlotea sobre teorías inentendibles y "verdades universales" sin practicidad alguna? ¡Pues él, ciudadanos!

¿Alguna vez lo escuchó hablar usted? Yo lo he visto con mis propios ojos, sin que él lo haga. ¿Y saben ustedes cómo es que él responde a una pregunta? ¡Con otra pregunta! Dice que los sofistas tenemos una oratoria mentirosa y ficticia, pero él nunca da su opinión, sino que hace que el otro la elija. O sea, si Sócrates quiere que alguien piense algo inconscientemente, este filósofo va a hacerle decir con su "mayéutica" lo que él quiere. O sea, está manipulando a la gente, como él dice que nosotros los sofistas. ¿Ven, señores? ¡Es una absoluta farsa! ¡Nos culpa de lo que él mismo dice, e incluso se jacta de realizarlo!

Recuerden la ocasión en la cual el oráculo de Delfos dijo que Sócrates es el más sabio. ¿Usted cree así? ¿Le parece, señor, que quien no habla, sino que hace preguntas, es más sabio que los sofistas? ¿Su hijo prefiere que le enseñemos nosotros, o ese filósofo? Nosotros, ya veo. ¿Y por qué, si ellos casi siempre tienen la razón, nos eligen? ¿Porque somos menos sabios? No lo creo, nuestros hijos saben pensar. Y para hacerse el modesto al "pensar" que no es quien más asuntos conoce, dice que es porque él "sólo sabe que no sabe nada", mientras que nosotros creemos saber, sin hacerlo. ¡Jamás habría escuchado semejante disparate, si no fuera por los confusos filósofos! ¿Es alguien sabio, si no sabe nada? Incluso, ¿es posible que él no sepa nada, siendo al menos un ser humano viviente y parlante? ¡No! ¡Continúa aún con su farsa!


Dice que quien conoce el bien será justo. ¿Conoce él el bien, siendo él tan justo? ¿Lo es él mismo, realmente? ¡No! O vayamos más lejos en el descubrimiento de sus mentiras: ¿Qué es ser justo? ¿Es levantar la mano en la asamblea en el momento apropiado? Y si la mitad está a favor de cierta opinión, y la otra mitad en contra, ¿es una de las mitades injustas? Y si se hicieran votaciones sobre miles de leyes, ¿coincidirían todas? ¡No! ¿Por qué? ¿Porque todos son malos? ¡No! ¿Porque somos buenos? Tampoco, ciudadanos. Es porque somos distintos, y por ende las realidades son distintas, ¿o no? Si no, la frase "el hombre es la medida de todas las cosas" no existiría, ¿o si? Y les voy a dar ejemplos.

Si a mí me gustan las manzanas, ¿les gustan a todo el mundo? ¡No! Si a mí me hacen bien, ¿le hacen bien a todos? ¡No! Y entonces, señores, si alguien dice que cierto veredicto es injusto, ¿Lo es? ¡No se sabe! Porque unos dirían que sí, y otros que no. Y si Sócrates dice que alguien es justo, ¿lo es? ¡No sabemos! Por lo que no es sabio, ya que dice cosas no comprobables por nadie.

Él acepta que alguien lo contradiga, si así "se llega a la verdad". ¡Pero entonces no es tan sabio, si puede que no tenga la razón! Y además, ¿aceptan, amigos, que alguien le contradiga a usted? No, porque si usted sabe la verdad tratará de demostrarlo. Pero a él, ¡le gusta! ¿Es él sabio, al permitirle a otros dejarlo mal parado? ¿Aceptando que él realmente no sabe nada? ¡NO!

Dice que nosotros no damos importancia a la naturaleza. ¿Pero ha él abandonado alguna vez su hermosa ciudad de mármol y piedras talladas? ¿Alguna vez caminó miles de estadios para trasladarse de una ciudad a otra, como nosotros los sofistas, para sobrevivir? ¡Nunca! Así que él no puede hablar de naturaleza, si jamás estuvo en contacto con ella.

También se jacta de enseñar a sus alumnos sus "conocimientos" (que, recordemos, los dicen los alumnos mismos...) sin cobrarles un grano de bronce. Si él fuera sabio, ¿regalaría sus conocimientos? No lo creo. Por lo tanto: o Sócrates no es sabio como para valorar su sabiduría, o lo que regala no es conocimiento verdadero, cosa por demás muy probable, o él lo cobra indirectamente, de formas que sólo él y Zeus sabrá. Al mismo tiempo dice que nosotros no deberíamos pedir monedas. ¿Pero tenemos derecho? ¡Claro! Si un artesano puede vender ánforas, y un comerciante especias de Persia, y un bodeguero vino, ¿acaso no podemos los sofistas vender nuestra sabiduría?

Con todas estas pruebas, ¿acepta usted que esta persona le enseñe a sus hijos, traicionando las costumbres locales? ¿Perdería usted dinero en hacerle enseñar a su criatura "verdades absolutas" y teorías totalmente innecesarias? ¿Permitiría que viva en esta ciudad, perturbando y pervirtiendo a todo quien lo escucha? ¿Merecería incluso vivir, continuando el gran daño que hace a este pueblo? Creo que saben la respuesta correcta. Es lógica."

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Por razones de espacio y de suspenso, la develación viene en la segunda parte.

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